Como para no despertar

Por Rolando Rodríguez Lobaina

Prisión Provincial Combinado de Guantánamo. Destacamento 2B, C 18.

Era una mañana soleada, como de esas que decían los colonizadores, estupenda para cazar indios.
Yoandry se levantó temprano como de costumbre, de su edad y vocación se reanimó a pescar. Vive en el reparto 19 de Diciembre (fecha en que el Ejército Rebelde tomó el poblado de Caimanera en tiempo de la dictadura de Batista), la modesta casita que lo abriga es la No. 5 de la calle Mariana Sur. Como muchos de su edad, solo 13 años, tenía que arreglárselas para llevar a diario el sustento del hogar. Corrían los años 1996, tiempos difíciles en una economía estancada que mantenía a la población cubana sumida en la miseria y el hambre.
Delgaducho y pálido sonreía con su botín cuando saliendo del agua lo sorprendió una mina. El artefacto estaba anclado en un manglar, a unos 60 metros detrás de su casa. No sabía el pequeño cazador que el gobierno cubano había minado hacía dos años esa parte del patio que le acogió muchas de sus travesuras en épocas anteriores. Una medida quirúrgica a raíz del problema de los balseros en 1994.
La explosión le dañó el ojo derecho, el oído izquierdo, le arrancó la punta de los dedos pulgar, anular y medio de la mano derecha. Astilló la médula ósea de la pierna derecha que no se le amputó porque la herida llegó hasta muy arriba, próximo a la cadera.
Estuvo Yoandry media hora tirado en el suelo, bañado en sangre, sin perder el conocimiento hasta que recibió asistencia de un vecino que le dio náuseas al cargarlo , tuvo que pasarlo a otro que sintió lo mismo hasta que otro socorrista lo llevó para el hospital de la localidad. Lo trasladaron para Guantánamo donde fue intervenido quirúrgicamente durante 6 horas.
Lo mantuvieron en terapia intensiva por 4 meses. A veces lograba salir para la sala de terapia intermedia pero era regresado porque las heridas se infestaban debido a la poca higiene sanitaria del cuarto. Finalmente lo responsabilizaron de que tuviera intención de abandonar el país, con tan solo 13 años.
Yoandry Rojas guarda en su cuerpo aún los fragmentos de aquella mina que casi le quita la vida. Nuca ha sido pensionado. En el 2007 fue multado con 500 pesos por insultar la figura de Fidel Castro, lo llevaron al Departamento de Operaciones y lo encerraron un mes.
Por esas cuestiones del azar, me lo encontré aquí, víctima de la opresión política y decisiones autoritarias que han marcado la vida de todos los cubanos.

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