Tres jodidos casos de vivienda

Por Julián Antonio Monés Borrero

Ciudad de Baracoa, 2 de abril de 2011.

Qué curioso: ya apenas se menciona la agilización y la simplificación de los trámites de la vivienda en Cuba, luego de un maratón propagandístico atorrante, que parecía nunca acabar.
¿Se habrán acelerado y reducido en tiempo y volumen? No me atrevo a responder con propiedad y revelaré testimonios de personas que naufragan entre dilaciones y alevoso burocratismo.

¿Qué dirá Juan Ávalos, quien tuvo que escribir al periódico Juventud Rebelde quejándose racionalmente? Él reside en avenida 58#3706, en la ciudad de Cienfuegos, casi provoca con su primera pregunta un terremoto.

¿Qué medida irá a tomar el régimen comunista con aquellas instituciones como la vivienda, donde para cualquier trámite hay que visitarla en múltiples ocasiones para que un documento pueda estar? Relata Juan que después del fallecimiento de su mamá, lleva casi un año intentando hacer un traspaso de la propiedad de la casa a nombre de su papá. Y aún no lo ha logrado.

Tuvo que solicitar una resolución de límites y linderos, que demora cerca de seis meses y cuando al fin apareció, no tenía el valor de la vivienda, requisito imprescindible. Allá fue Juan a devolverla, y a solicitar lo que debieron haber tenido en cuenta desde un principio: el valor. Ya de eso han pasado cuatro meses y cada semana Juan se aparece por la oficina de la vivienda para constatar que una vez más no está concluido el documento. Ahí no queda todo, tuvo que solicitarle a la notaría una prueba testifical por lo cual pagó un sello de diez pesos y cuando vino también estaba mal. Tuvo que solicitarla nuevamente y pagar el sello una vez más aunque no fuera su culpa.

La historia que narra Yanelis Pierre tal vez es la de nunca acabar y ella no sabe si la responsabilidad es de la dirección de vivienda o del banco popular de ahorros. Yanelis reside en Calle 51 #1446 en el reparto Abel Santa María de Nueva Gerona, en la Isla de la Juventud. Cuenta que su abuelo comenzó a pagar su casa en el año 1971 y cuando se jubiló en 1992 la vivienda pasó a régimen de propiedad, para seguir amortizándola en el banco popular de ahorros, pero a partir de entonces el banco puso a pagar desde cero . Se pasó 20 años pagando la mensualidad de la vivienda –remarca –y no se lo reconocieron ¿Ese dinero que desembolsó todo ese tiempo perdió su valor, se pudrió en el banco o es que en eso años se pagaba con otra moneda?

Daisy Chávez Ávila, vecina de Hermanos Lotty #21 entre Milanés y William en la ciudad de Bayamo provincia Granma. Ella es profesora y en julio pasado se jubiló. El asunto es que desde 1981 la parte de arriba de su vivienda se encuentra en construcción. La han apuntado en listas que ya nadie se acuerda , en ciertas ocasiones fueron a su casa con una de esas fiestas: según ellos era para priorizar a los trabajadores de educación y salud pública para asignarles materiales. Pero nunca llegaron y en abril del 2006 visitó su casa un inspector de vivienda para verificar y firmar unos papeles como constancia de que se habían recibido materiales – pero estos materiales fueron desviados aclara Daisy – nunca llegaron y no se sabe el rumbo que tomaron . El inspector redactó una queja y le dijo que luego les respondía.

¿Luego? Daisy se pregunta, y cualquier persona en su lugar, ¿Dónde está la supuesta Revolución de los humildes , con los humildes y para los humildes.

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