Declaración del Frente Nacional de Resistencia Cívica y las coaliciones regionales con referencia a la situación a nivel nacional desde principios del 2012

Cuba, 12 de enero, 2012

El día 1ro de enero de 2012 fueron reprimidos varios activistas en la región central del país producto de una manifestación pacífica, la represión tuvo como actuantes a las turbas paramilitares al servicio de la policía política. Los testimonios de Jorge Luis García Pérez Antúnez, Idania Yánez Contreras, Yris Tamara Pérez Aguilera y otros dan fe de la brutalidad con que fueron tratados cuando sólo reclamaban derechos en espacios públicos que en cualquier parte del mundo los gobiernos los autorizan y los concibe la Constitución de esos países dentro de la agenda de la democracia. El día 4 de enero de 2012 fue golpeado en Baracoa el activista de derechos humanos Roberto Quiñones Lores cuando intentaba expresar su pensamiento libre en contra del régimen en La Habana en una pared de su ciudad natal. Actuaron las turbas dirigidas por la Seguridad del Estado. Como resultado de esta agresión Quiñones recibió heridas en la cabeza producidas por palos que portaban alrededor de 30 personas. Es justo mencionar que esta persona guarda en su cuerpo las marcas de las tantas veces que fue golpeado por militares en la prisión, especial atención para el tristemente célebre represor Pablo Reyes, quien desmayó a golpes a Quiñones en una ocasión en una celda de la prisión de Guantánamo, prisión que conoce este joven por ser uno de los pioneros de la resistencia cívica surgida en el año 1990 cuando colocó carteles junto a Néstor Rodríguez Lobaina y otra persona que por medidas de seguridad no revelo su nombre porque aún permanece en Cuba. En aquel entonces Quiñones fue sancionado por el delito de propaganda enemiga.

El domingo 8 de enero fue reprimida la joven Gertrudis Ojeda Suárez en Banes. Arrastrada delante de sus tres hijos pequeños en su hogar por fuerzas numerosas de la Seguridad del Estado, el motivo de este incidente partió de que la joven colocó en la fachada de su morada escritos considerados por la oficialidad como anticastristas. Allí llegaron como bestias desalmadas en varios autos y motos, pintaron de chapapote la casa para ocultar el terrible delito de la expresión libre. Hasta uno de sus pequeños hijos quedó pintorreteado de chapapote. Esta es una medida de lo que puede representar este año para el pueblo cubano y para el movimiento de resistencia no violento en especial.

En tal sentido la Alianza Democrática Oriental, el Frente Nacional de Resistencia Cívica y Desobediencia Civil Orlando Zapata y el Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia hacen una declaración conjunta para denunciar al pueblo cubano y a la comunidad internacional estos hechos.

La Alianza Democrática Oriental, el Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia, la Alianza Democrática Pinareña, la Coalición Central Opositora todos parte del Frente Nacional de Resistencia Cívica y Desobediencia Civil Orlando Zapata denuncian ante la opinión pública de Cuba y la comunidad internacional que ninguna solución en Cuba es viable, para resolver los graves problemas económicos, políticos, sociales, culturales y de raza de la nación, si en este impostergable propósito quedan excluidos los que durante medio siglo de impuesta dictadura avizoraron y denunciaron primero, la absoluta incapacidad del régimen castrista para conjugar prosperidad y derechos, tanto como libertad y progreso. El tardío reconocimiento por parte de la actual dirección política del país del metastático estado de ruindad de la nación carece de credibilidad y transparencia, si obstinadamente persisten en continuar aferrados a ortodoxos métodos partidarios para resolver un problema que afecta y vincula a cada cubano y cubana con independencia a su afiliación política, estatus social, condición de género o credo religioso. Apegados al principio martiano de que la Patria es de todos, ningún cubano puede quedar ignorado o relegado cuando se trata de salvar lo que por heredad natural es la nación de todos los cubanos. La usurpación de la nación por el castrismo y un grupo de secuaces correligionarios, parapetados en un partido autoritario, dogmático y elitista, degenararon en una casta de poder patriarcal y reprimente contra todo acto contrario o divergente a lo que con terror y sanción desde la cúpula se imponía. La pérdida de la libertad para el pueblo de Cuba, los métodos técnicos de sometimiento conductual, la estatización total de la sociedad y el fomentado culto personal en torno al supremo líder acabaron con el legado civil procesado en 1868, cuando la nación cubana se hizo gesta mambisa y decoro patrio con un canto libertario entonado en La Demajagua.

Recomponer un sistema despótico e incapaz en bien nacional, bajo los mismos preceptos y doctrinas de quienes lo impusieron y quienes durante medio siglo lo han sustentado convirtiendo a Cuba en una atrasada granja patriarcal y feudal de contínuas alabanzas para el sistema y para el autor de tantas miserias acumuladas, sería un fracaso.

Ante tal calamitoso estado nacional es imposible resconstruir la nación si en este generalizador acto los detentadores del poder prosiguen excluyendo de la solución nacional a quienes, a riesgo de sus propias vidas se enfrentaron, desfían y denuncian lo que el régimen se ocupó de ocultar y remediar con préstamos, regalías y maquiavélicos métodos tribunicios. Ningún gobierno fundamentado en el respeto a la dignidad humana y ajustado a derechos puede vanalgloriarse de cualquier crecimiento macroeconómico logrado por la aplicación de impositivas medidas que van contra el bienestar, la seguridad y el mejoramiento de la vida de sus ciudadanos. El despido laboral de casi medio millón de cubanos, la exhorbitante diferencia entre los costos de producción y los precios minoristas, el ladronicio mercado en divisas, la drástica eliminación de atención, asistencia, subsidios y prestaciones sociales, los esquilmantes impuestos y las limitaciones para los cubanos a tener acceso a pruebas de diagnóstico y tecnología en el campo de la salud, servicios desviados por el régimen de La Habana hacia otras naciones para ser ofertados como votos políticos, no pueden, entre otras medidas aplicadas, hacer pensar en un crecimiento real de la economía como pretenden hacer creer los jerarcas del poder.

La única y definitiva solución para Cuba y los cubanos todos en la reconstrucción nacional se sustenta en el pleno reconocimiento a la libertad plena, conceptuadas en leyes fundamentales constitutivas para que cada cubano y cubana resulte un actor consciente y creador de la nación de todos y para el bien de todos, sin la adoctrinante o forzada ideologización partidista, todavía sobreviviente del ortodoxo pensamiento político impuesto a los cubanos como credo nacional.

El problema de la corrupción en la Isla es un fenómeno creado por la vagancia que engendró el sistema comunista, el oportunismo, la simulación y otros antivalores que sólo se sustentaron en la incondicionalidad a la casta regente. No es la primera vez que este mal ha sido tratado por la dictadura, recordemos el llamado proceso de rectificación de errores de la década de los 80. Sin embargo, aún perduran estas prácticas imposibles de superar por la obligatoria forma de supervivencia a que está sometida la población. El régimen reconoce que los mayores ladrones de los bienes del Estado está en la jerarquía gubernamental, entonces ¿por qué el pueblo debe pagar por estos males? Y peor aún esperar por soluciones emanadas de aquellos que cometieron los graves errores.

Sobre la liberación de casi tres mil reos como gesto voluntario del régimen consideramos que es una hipocresía política. Recordamos que por mucho tiempo la mano de hierro del gobierno encarceló injustamente a miles de cubanos por el activismo político, asociación religiosa y otros derechos considerados delitos como la “peligrosidad social” aplicada mayoritariamente a los jóvenes. La población penal en Cuba está reconcentrada en la juventud cubana, la mayor víctima del desastre económico y las severas sanciones aplicadas a delitos menores provocados, en muchas ocasiones, por la necesidad de subsistencia a que ha estado sometido este sector. No puede existir solución definitiva a los generalizados problemas en Cuba si los culpables de semejante descalabro se autoproclaman ser los únicos con capacidad y poder para resolver sus condenables errores.

Pueblo de Cuba, el nuevo año llega a la Isla cargado de incertidumbre, con la supervivencia del sistema en juego y espectativas de que por fin se producirán cambios económicos sustanciales. Por otro lado, el movimiento cívico, tan minimizado por los discursos oficiales y algunas concepciones extranjeras, ha desempeñado un papel importante en la sociedad. Durante el 2011, no fueron pocas las protestas no violentas protagonizadas por organizaciones no gubernamentales en las calles y por activistas de derechos humanos.

La resitencia interna ha logrado mayor conciencia del espacio público que puede ocupar, hecho tan temido por el régimen militar. Un ejemplo de esto es la posición de avanzada de la resistencia interna frente a los cientos de desalojos perpetrados por el régimen contra la familia cubana durante el 2011. ¡No hubo mayor acto de solidaridad y humanismo que ponerse al lado de nuestro pueblo en esos momentos!

También es bueno resaltar que la dictadura incrementó los abusos y maltratos policiales contra los opositores. Las prácticas en este sentido han puesto en peligro la vida de numerosos civiles indefensos. La inescrupulosa actitud y desprecio del régimen por los que se comportan contra la oficialidad, lo ha llevado a emplear niños, estudiantes, adolescentes y asesinos para socavar el movimiento cívico que exige espacios de libertad. La comunidad internacional no debe perder de vista la elevada dimensión que ha adquirido la represión en Cuba, hecho condenable desde cualquier perspectiva o concepción política.
A pesar de que los criterios son disímiles en torno a cómo se desarrolla la lucha por el cambio democrático en Cuba, y algunas fuerzas poderosas pretenden minimizar el rol del movimiento cívico, queremos recordar que sólo es esta fuerza la única capaz de renovar y emprender los cambios necesarios en la Isla con reconciliación, paz y justicia. Independientemente de impulsar las redes sociales u otros vehículos similares para romper el cerco informativo y la censura, es el movimiento cívico y su accionar quien lleva la claridana de la reconstrucción patria, posibilitando el contacto directo con el pueblo y brindando soluciones humanitarias y de respaldo a los males males que afectan a la sociedad. El apoyo a las distintas acciones, en las distintas comunidades, expresado en la actitud del pueblo ante la represión política contra la resistencia, es muestra suficiente de cuán correcto y meritorio desempeña su papel la corriente de lucha no violenta en las calles.

En la lucha no violenta siempre seguiremos recalcando la responsabilidad que tienen todos los promoventes de este tipo de lucha, máxime cuando representa la ejemplaridad y el camino a una nueva sociedad sin odios y con participación de todos.

Debemos reprochar las manifestaciones caudillistas, el arribismo, las guerras intestinas y otras formas que sólo retrazan el proceso libertario de nuestro pueblo. También condenar todo acto gansteril, mafioso que imita la etapa del bonchismo de los años 40 y 50 del siglo pasado. Se ha demostrado que hay espacios para todos, y que la razón conjunta nos dará fuerzas suficientes para obligar a la dictadura a declinar su maquinaria de terror y totalitarismo.

Este año deben concretarse los pasos para el desarrollo de campañas que se apeguen aún más a las aspiraciones de la población, sin perder el juicio política y la visión futurista de no revanchismo y sí Cuba para todos.

La ADO, el MCJD, la Coalición Central Opositora, la Alianza Democrática Pinareña y el Frente en general estarán comprometidos seriamente con la autonomía universitaria y la transformación de estos espacios universitarios, necesarios para agilizar el derrocamiento del régimen militar de La Habana. También continuaremos la preparación de futuros nuevos líderes políticos y comunitarios que jueguen un papel crucial en las diferentes comunidades de la Isla.

Llamamos a la reflexión a todos los miembros del movimiento cívico a que deben superarse a sí mismos, como personas íntegras y preparadas para desempeñar funciones públicas mañana. Cada día es una prueba de ello, y no podemos desperdiciar el tiempo en vanalidades y derroche de energías que no engendran criterios, iniciativas y desempeños.

La dictadura será implacable en sus últimos tiempos, debemos ser juiciosos, y seguros de lo que estamos enfrentando. También hay que prepararse constantemente para las contingencias represivas y las soluciones que debemos darle a cada problema presentado.

El Frente lanzó la campaña del Día de la Resistencia los días 24 de cada mes, es preciso el compromiso de todas las fuerzas pro democráticas para apoyar esta iniciativa como ejercicio futurista y participar ante este llamado. Existen discrepancias siempre en la forma de cómo proyectar nuestro activismo, pero eso confirma que somos diversos y superiores a la concepción totalitaria del régimen. Llamamos a todos a ganar respeto al patriota, y coincidir en las estrategias. Cuando seamos capaces de tolerarnos sin la desidia, la zancadilla y la enemistad pública de líderes políticos, estaremos entonces en ventaja con respecto a las armas que utiliza el régimen para dividirnos.
Compatriotas, en el ojo del huracán están once millones de cubanos que esperan por nosotros, a ellos nos debemos, no lo olviden. No permitamos que la dictadura gane mayor tiempo confundiendo a la población con meras fórmulas matemáticas que no resultan nada para nosotros, porque sólo el poder controla cómo se explotan nuestros recursos.

Seguimos insistiendo en que cada centavo producido por la maquinaria militar sostiene su poderío y aleja a la población cada vez más de aspirar a un nivel de vida decoroso. El régimen habla de apertura y mejoras económicas pero no de libertades civiles y políticas. Nosotros estamos llamados a emplazar a la dictadura contra todas estas artimañas.

Un solo camino nos queda y es el de la libertad de todos los cubanos. Debemos traer a casa a quienes fueron obligados a salir por la fuerza, quienes tienen el derecho legítimo de participar en la reconstrucción nacional.

Es la hora de presentarle a nuestro pueblo un programa conjunto para un nuevo país donde podamos decir y criticar con respeto y sensibilidad política, con la certeza del mejoramiento de la obra. No podemos dilatar más esta empresa emancipadora.

Terminamos diciendo que las calles son del pueblo y que no habrá paz mientras haya injusticia. Volvemos a repetir la frase de José Antonio Echeverría, “el pueblo de Cuba tiene la palabra”.

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Una respuesta a “Declaración del Frente Nacional de Resistencia Cívica y las coaliciones regionales con referencia a la situación a nivel nacional desde principios del 2012

  1. Your posting really stignahtered me out. Thanks!

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