LA REVOLUCIÓN DEVORA A SUS HIJOS.

POR: Randy Caballero Suárez

Baracoa.

Creo que este título ha servido a otros trabajos realizado por otras personas que como yo tratamos de reflejar en palabras los desmanes de la revolución cubana, incluso contra aquellos que le han servido, aún así tomo el mismo como título de este pues a mi entender es el más ideal, lo considero apropiado. En el trataré de reflejar lo sucedido a un férreo servidor de los servicios secretos en esta Villa de Baracoa y a sus familiares. Todo comenzó hace varios años, cuando la cruenta situación del período especial, cuando nadie escapaba de los ojos delatores de la policía política, y personas sin principios ni moral se prestaban a informar a la seguridad del estado sobre quiénes a nivel de barrio eran los desafectos al proceso, la historia de nuestro héroe va más allá, cuentan que el mismo tuvo una destacada participación en la frustración y delación de varios hechos contra la seguridad del estado, al menos así le llaman las autoridades de este país cuando ven amenazado su totalitarismo todopoderoso. Con todo el respeto y perdón que la memoria de cualquier difunto merece, pero los hechos acaecidos el día 25 de Mayo merecen decir quién era Eduardo Fernandez Legrá, lo que nadie sabrá jamás es el porque se le hizo el juego sucio del que fue objeto, pues cuentan que en horas de la madrugada de un buen día del pasado mes de Mayo, más de una docena de policías y agentes de la seguridad del estado procedieron a rodear la vivienda de Eduardo y las calles aledañas que daban acceso a la misma para impedir el paso de opositores y de cualquiera que pusiese en peligro la operación de desalojo y decomiso de su vivienda como lo había ratificado el tribunal municipal tras haber sido sorprendido por miembros de la Policía Nacional Revolucionaria y de los Comité de Defensa de la Revolución alquilando su inmueble a un anciano turista y a una jinetera, quiénes alrededor de las una de la madrugada de una fatídica noche le ofrecieron veinte CUC por pasar unas horas de placer en uno de sus cuartos, a pesar de que Eduardo, solo tenía permiso para alquiler de cubanos en su domicilio, lo cierto es que dicha sentencia provocó un infarto masivo a este que le causó la muerte, y pasados unos días se procedió a efectuar lo que les narro.

1 (4)

Aquello, de lo que fui testigo a unos pocos metros de distancia como muchos otras personas, fue al estilo del más cruento desalojo efectuado por la guardia rural de Fulgencio Batista, policías y segurosos  cargaban las pertenencias de la familia de Eduardo, acomodándolas como fuera posible en la cera, ante las quejas e improperios de los ocupantes del inmueble, quiénes con gritos e insultos trataban de detener aquello, luego dos camiones estatales cargaban dichas pertenencias y la vivienda era sellada hasta que la Dirección Municipal de la Vivienda determinase a quién se la entregaría, de seguro a un dirigente local, como se hizo hace poco con la sede de la Federación de Mujeres Cubanas, aunque el Ministerio del Interior ya la solicitó el mismo día de los hechos, de cualquier modo se da por sentado la máxima de que la revolución devora a sus hijos.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo ADO-PRESS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s