EN EL CALABOZO

POR: Randy Caballero Suárez

Baracoa

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Hace poco más de cinco años varios activistas de Derechos Humanos, todos bajo el estandarte de la Alianza Democrática Oriental, se dieron cita en la ciudad de Camagüey, donde realizaron una protesta pacífica para impedir que el joven de raza negra Orlando Zapata Tamayo, defensor de los Derechos Humanos muriese en una huelga de hambre en el hospital de esa provincia Amalia Simoní, exigiendo su liberación, y en protesta por los abusos que se cometían en su contra y en contra de la población penal, además de protestar frente a aquella instalación sanitaria donde expiraba Orlando Zapata Tamayo, los civilistas realizaron una marcha en una céntrica calle de Camagüey, aprovechando la celebración del Festival de la Muñeca, actividad donde se encontraban presentes varias personalidades de la cultura y pueblo en general. Aquella jornada acabó como todos conocen, primero la golpiza brutal a los manifestantes, luego su encierro durante tres días sin comida ni agua en los calabozos de la sede de la seguridad el estado conocida como Pedernales en la provincia de Holguín, siendo confinados hasta doce  de ellos en calabozos con capacidad para dos personas. Uno de los protagonistas de esa marcha, el joven Francisco Luis Manzanet Ortíz, cuenta que debido a la golpiza recibida sufrió lesiones en el tabique, además de otros múltiples golpes descargado en su contra por la furia asesina de la tiranía.

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Como resultado del odio y la malevolencia del régimen pocos días después Orlando Zapata, fallecía dejando tras sí un ejemplo de resistencia a seguir por aquellos que desean ver a Cuba libre, hoy luego de aquella triste y valiente historia muchos jóvenes a lo largo y ancho de la isla, inspirados por aquel muchacho rebelde, víctima del odio cruento de un régimen que no ha aprendido a perdonar a quiénes se les oponen, continúan siendo objetos de maltrato, encarcelamiento, golpizas, detenciones arbitrarias y todo tipo de violaciones de sus derechos fundamentales solo por levantar la voz en defensa de los desposeídos y los marginados. El ejemplo de Orlando Zapata Tamayo lo vemos a diario en nuestras calles, ahí están las voces de los civilistas, sus acciones a favor de la democracia, su diario vivir exigiendo justicia y libertad para el pueblo de Cuba.

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