LA LOCURA DE LA LIBERTAD

POR: Randy Caballero Suárez

Baracoa

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Son varias las razones por las que un día dejaré de escribir, entre ellas se encuentran la muerte, la cárcel, una mala enfermedad o la locura, que es a la que más temo de todas ellas y la que a veces creo viene rondándome como si estuviese reconociendo el terreno, no es para menos, la situación de este país, sin salida, sin recursos, sin dinero para sobrevivir y fajado a diario con el régimen es como para volverse loco, a dónde asomo la cabeza no encuentro oxigeno para respirar y la falta de alimentos creo que ya ha empezado a hacer efecto en mi cerebro de poco más de 41 años, esperemos que solo sean estas ideas el efecto de la frustración y el estrés conque a diario vivimos los cubanos, más aún aquellos que un día decidimos llevar sobre nuestros hombros el peso fatigoso de más de once millones de personas, sus pesares, calamidades, fatigas y problemas que en vez de disminuir con el paso del tiempo vemos aumentarse y multiplicarse como los panes y los peces de la Biblia. El tiempo como siempre tendrá la última palabra, esperemos a ver lo que ocurre, mientras seguiré dejando las huellas de mis dedos en el teclado de mi computadora, tratando de perfeccionar este arte de escribir, lo cual no logro nunca, pero feliz de poder plasmar los males que nos agobian, sus causas y consecuencias, los treinta o treinta y un día del mes sin almorzar, dieciocho de ellos sin comer también, con una horrible migraña que ni a Fidel Castro, se la deseo, acrecentada por los días, meses y años sin una alimentación adecuada y estable, envejeciendo de pie, como he vivido. Hace tiempo ya que descubrí que cuando tengo hambre es cuando mejor escribo, cuando más me inspiro, cuando mejor vienen a mi cabeza las ideas, claro, ningún estómago vacío puede pensar bien, estoy de acuerdo, pero no sé de donde ni como salen de mis dedos las palabras convirtiéndose en ideas, posándose en el teclado como palomas mensajeras que al verlas terminadas y convertidas en lo que quiero no calman los dolores de mi estómago vacío, pero dejan dentro de mí una paz profunda y serena semejante a un mar en calma. Si esto es locura es la mejor de todas, la deseo, mi madre me contaba luego, cuando tenía la dicha de estar  viva, como algunos de mis ancestros padecieron este tipo de locura, la de la libertad, bendita sea. Hace unos cuantos días traigo en la mente hacer un diario sobre los días que paso sin comer, publicarlo en Internet, darlo a conocer a todo el mundo, y que sepan si es que no lo saben ya, como vive o a mejor decir como muere un defensor de los Derechos Humanos, detallar la agonía, el vía crucis, la aflicción de un mercenario que no recibe más pago de la potencia a quién sirve que la satisfacción de escuchar a alguien decir que oyó su voz denunciando tal o cual violación por la radio enemiga, como llaman acá a las emisoras que con sede en Miami transmiten a diario diversos programas sobre Cuba. Así que ya saben, si es que alguien acostumbra a tomarse el trabajo de leerme, cuando cesen mis escritos será porque habré muerto, estaré preso, agonizando en una cama, o se habrá completado el cruel proceso de la locura en mí persona, púes la falta de almuerzo y comida a diario, a la larga deberá provocar algún efecto, sino en mi cuerpo en mi mente.

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